CHARLI TIENE UNA PESADILLA

CHARLI TIENE UNA PESADILLA
ILUSTRACIÓN DE CHARLI Y EL COFRE DEL TESORO

lunes, 15 de diciembre de 2014

JORNADAS DE ANIMACIÓN LECTORA EN EL IES CAYETANO SEMPERE DE ELCHE

Tendrán lugar los próximos días 19 y 22 de diciembre, como antesala de las vacaciones de Navidad, y me reuniré con las seis clases de 1º de Secundaria.


Seguro que será una excelente ocasión para hablar de libros, y en especial de dos que gustan mucho a los chicos y chicas de este nivel educativo: PERRO GUARDIÁN y MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS.


Podéis leer una reseña AQUÍ.


 Podéis leer una reseña AQUÍ.

Chicas y chicos, ¡nos divertiremos!

domingo, 7 de diciembre de 2014

CAPÍTULO 4.- ABRIMOS EL COFRE




CAPÍTULO 4.- ABRIMOS EL COFRE


Se lo dije así, de sopetón, porque las cosas importantes hay que decirlas sin muchos titubeos. Estábamos en el patio a la hora del recreo, y Sandra llevaba un ganchito que le sujetaba un mechón de pelo y evitaba de ese modo que le cayera sobre los ojos. Era de color rosa y llevaba tres pequeñas flores. 
—¿Cómo se llama eso que llevas en el pelo? —le pregunté.
—Pasador —dijo ella casi sin mirarme. 
—¿Pasador? Yo creía que era una horquilla.
—Qué antiguo eres, Charli, las horquillas las llevan las abuelas en el moño.
—Ah, pues yo necesito una.
Sandra comenzó a reírse ruidosamente, con esa risa tonta que a veces me divierte y otras veces me cabrea.
—¿Vas a hacerte un moño? —quiso saber.
—Qué graciosita eres, al final va a tener razón mi abuelo —le dije.
—¿Cómo dices?
—Nada, cosas mías. Pues eso que necesito una horquilla.
—¿Y por qué no se la pides a tu abuela?
—Porque mi abuela no lleva moño, señora lista, mi abuela es moderna y lleva el pelo corto.
—Sí, claro, y de punta —añadió ella riéndose de su propia gracia.
—Te lo digo en serio, Sandra, necesito urgentemente una horquilla.
—¿Y se puede saber para qué?
—Sí, claro, para abrir un cofre de un tesoro.
Sandra me miró fijamente sin decir ni una palabra y yo aproveché para seguir hablando.
—Es que la cerradura del candado es muy pequeña y no consigo abrirla con nada, entonces he pensado que introduciendo una horquilla podría hacer saltar el mecanismo.
Mi amiga continuaba en el más absoluto silencio y me miraba con una atención extraña, como si mi cara se transformara por momentos en la de un desconocido. Yo seguí contándole:
—El cofre lo encontré en el desierto fantasma. Menos mal que fui listo y metí las manos en el agujero correcto porque si me hubiera equivocado, el desierto me habría tragado como a un bocadillo.
Como Sandra seguía medio hipnotizada le pregunté:
—¿Me crees?
¿Y sabéis lo que me contestó? ¿Queréis saber lo que Sandra me dijo? Pues me dijo: «Claro que te creo, Charli, si tú me lo cuentas yo me lo creo»...

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CAPÍTOL 4.- OBRIM EL COFRE

Li ho vaig dir així, de sobte, perquè les coses importants cal dir-les sense molts titubejos. Estàvem al pati a l'hora del descans, i Sandra portava un ganxet que li subjectava un floc de pèl i evitava d'esta manera que li caiguera sobre els ulls. Era de color rosa i portava tres xicotetes flors.
—Com s'anomena això que portes en el pèl? —li vaig preguntar.
—Passador —va dir ella quasi sense mirar-me.
—Passador? Jo creia que era una agulla de ganxo.
—Que antic ets, Charli, les agulles de ganxo les porten les iaies al monyo.
—Ah, doncs... jo necessite una.
Sandra va començar a riure sorollosament, amb eixa rialla panoli que a vegades em divertix i altres vegades em cabreja.
—Vas a fer-te un monyo? —va voler saber.
—Què gracioseta ets, al final tindrà raó el meu iaio —li vaig dir.
—Com dius?
—Res, coses meues. Doncs això, que necessite una agulla de ganxo.
—I per què no la demanes a la teua iaia?
—Perquè la meua iaia no porta monyo, senyora llesta, la meua iaia és moderna i porta el pèl curt.
—Sí, clar, i de punta —va afegir ella i es va riure de la seua pròpia gràcia.
—T'ho dic seriosament, Sandra, necessite urgentment una agulla de ganxo.
—I es pot saber per a què?
—Sí, clar, per a obrir un cofre d'un tresor.
Sandra em va mirar fixament sense dir ni una paraula i jo vaig aprofitar per a continuar parlant.
—És que el pany del cadenat és molt xicotet i no puc obrir-lo amb res, i he pensat que introduint una agulla de ganxo podria fer botar el mecanisme.
La meua amiga continuava en el més absolut silenci i em mirava amb una atenció estranya, com si la meua cara es transformara per moments en la d'un desconegut. Jo vaig seguir contant-li.
—El cofre el vaig trobar al desert fantasma. Encara sort que vaig ser llest i vaig ficar les mans en el clot correcte perquè si m'haguera equivocat, el desert m'hauria engolit com  un entrepà.
Com Sandra seguia mig hipnotitzada li vaig preguntar:
—Em creus?
I sabeu el que em va contestar? Voleu saber el que Sandra em va dir? Doncs em va dir: «Clar que et crec, Charli, si tu m'ho contes jo m'ho crec»...

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Este fragmento del capítulo 4, pertenece a CHARLI Y EL COFRE DEL TESORO, segunda parte de CHARLI Y LOS CINCO PELIGROS, ambas novelas disponibles en castellano y valenciano.  

A los seguidores de Charli que me habéis manifestado algunas dificultades para encontrar esta segunda parte, os informo de que ya la tenéis en CASA DEL LIBRO, establecimiento con presencia prácticamente en todo el país. No obstante, la podéis solicitar en vuestra librería habitual, o pedirla a librolibro.com, que os la remitirá a domicilio sin gastos de envío.

Y por supuesto siempre podéis solicitarla a BABIDI-BU libros, donde además os beneficiaréis de un descuento.

Y si aún no conocéis a Charli, es un excelente momento para que pidáis las dos novelas a Papá Noel o a los Reyes Magos. ¡Os divertiréis muchísimo!

Recomendadas a partir de 8 años.

lunes, 1 de diciembre de 2014

XIII CONCURSO DE CUENTOS INFANTILES SIN FRONTERAS DE OTXARKOAGA


Con ocasión de la celebración de las XXXIV Jornadas Infantiles de Otxarkoaga, que se celebrarán los días 9 y 10 de mayo de 2015, el colectivo Txirula Kultur Taldea organiza este Concurso de Cuentos Sin Fronteras que ya se va convirtiendo en un clásico y que gira en torno al cuento infantil. 

Podrán participar concursantes de todas las edades, con cuentos escritos en euskera o castellano, de tema libre y extensión de una página como mínimo y cuatro como máximo. Podrán ir acompañados de un dibujo en blanco y negro. El envío puede realizarse por e-mail y el plazo finaliza el 31 de enero de 2015.

Los autores seleccionados verán su trabajo publicado en un libro tan bonito como los que veis en la foto, que corresponden a las dos últimas ediciones del concurso y que tengo en mi poder por gentileza de Alicia Uriarte, del Foro de Literatura La Nieve. Alicia resultó seleccionada con dos preciosos cuentos escritos en euskera, "Zapaburu itsusia" (El renacuajo feo), en la XI edición, y "Laurogeita hamar" (Noventa), en la XII edición. Y doy fe de que son preciosos porque los he leído traducidos al castellano.

Animaos a participar. Además de ver vuestro trabajo publicado en un libro, recibiréis veintidós ejemplares de esa publicación enteramente para vosotros. ¿No os parece maravilloso?

AQUÍ DEJO EL ENLACE CON LAS BASES COMPLETAS, QUE HAY QUE CONSULTAR SIEMPRE.

¡Suerte!

martes, 25 de noviembre de 2014

LOS NIÑOS CELEBRAN EL "DÍA DE LAS LIBRERÍAS"


El día 28 de noviembre ha sido la fecha elegida este año por la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros para celebrar el "Día de las Librerías".

Los niños y niñas del curso de Escritura Creativa del colegio Miguel Hernández de Crevillent han querido rendir su particular homenaje a estas tiendas de sueños, pero no solo a las librerías, también a los libros, a los libreros, a los géneros literarios e incluso a los escritores (algo me toca a mí también).

Aquí tenéis, en forma de poema, experiencia personal, pensamiento o dedicatoria, estas bonitas palabras firmadas por sus jóvenes autores:

Cada vez que voy a la librería, el librero me atiende. Él, tan listo, responde a todo. Pero por desgracia las librerías tienen que cerrar y yo no quiero. Me gustan los libros, ¿y a ti?. Abdellah. 10 años. 

Librería, te quiero mucho porque vendes libros bonitos, y yo siempre compro libros de la librería. Dunia. 10 años.

Las librerías son el mejor lugar del mundo, porque venden lo mejor del mundo. Mario. 11 años. 

La librería, ¡cuánto daría por ella! Me gusta leer, me gusta escribir y siempre me hacen sonreír. Yaiza. 10 años.

A mí me gusta leer, por eso me gustan las librerías, pero hay libros que son muy aburridos, cursis, lían mucho. Por ejemplo, un libro de misterio e intriga que me ha gustado mucho se llama PERRO GUARDIÁN. Os lo recomiendo. Mi autora preferida es Maribel Romero Soler. En realidad todos los martes me da clases de escritura. Además, los libros son muy útiles para estudiar, leer... A mí me gustan los libros de terror, intriga y misterio. ¡Yo el 28 de noviembre voy a ir a una librería! Dounia. 10 años.

Me gustan mucho las librerías porque hay muchos libros muy divertidos, hay de aventuras... Las librerías son muy divertidas. Zaira. 9 años.

Me gusta mucho estar en la librería,
hay muchos libros que leería todo el día.

Me gusta muchos libros leer,
pero también las ilustraciones ver.

Cuando estoy aburrida y un libro quiero buscar,
solo en las librerías lo puedo encontrar.

Vivan las librerías, vivan más y más,
que cuando estás triste allí siempre vas.
Sara. 10 años.

Me gustan las librerías porque tienen libros de aventuras y las que más me gustan son las de Linson. Aicha. 10 años.

Las librerías son muy guapas, listas, geniales. Me gustan las librerías, son muy pero que muy interesantes. Ojalá no las cerrasen todas porque si las cierran me pongo a llorar. Y además mi autora preferida es Maribel Romero Soler. Vanesa. 10 años.

Les doy gracias a las librerías por vender libros tan divertidos. Qué pena que la mayoría tengan que cerrarlas. Elisabeth. 11 años.

La librería me encanta. Cada vez que voy leo más libros. Los que más me gustan son los de animales. Me estoy leyendo uno de 200 páginas, de leones, cebras, vacas, jabalíes, elefantes... Y el de Gerónimo Stilton. Aarón. 10 años.

Me encantan las librerías porque venden libros muy divertidos. Me encanta leer. Me da mucha pena que cierren las librerías. Nuria. 9 años.

Me encantan las librerías, me da pena que cierren porque me gustan los libros de todo tipo, de dinosaurios, plantas y animales, también del espacio, para divertirme y para aprender. Todas las librerías me gustan. Amin. 8 años.

jueves, 13 de noviembre de 2014

CONCURSO DE CUENTOS NAVIDEÑOS "GLORIA FUERTES"


Este concurso es un clásico en nuestra ciudad. Se trata del "Concurso Radiofónico de Cuentos Navideños Gloria Fuertes", que este año alcanza su quincuagésima edición, y que convoca Radio Elche Cadena Ser.

Aunque al final de este post dejaré el enlace con las bases completas, aquí transcribo algunos de los puntos a tener en cuenta para participar en este concurso, porque ¡atención niños y jóvenes!: HAY CATEGORÍA INFANTIL Y JUNIOR, y además de disfrutar escribiendo un bonito cuento, si resulta seleccionado, lo escucharéis dramatizado en la radio, y os podéis llevar un buen regalo.

1. Los cuentos pueden presentarse en castellano o valenciano. La condicion indispensable es que se refieran a temas navideños.

2. Los trabajos tendrán una extensión máxima de cuatro folios a doble espacio, escritos por una sola cara, y no se admiten manuscritos, o sea, que si los escribís a mano tenéis que pasarlos después al ordenador. Seguro que alguien de la familia lo puede hacer por vosotros. Algún niño se preguntará: "¿vale un cuento de un folio?". Sí, vale. El máximo son cuatro. De mínimos las bases no dicen nada.

3. La categoría Infantil admite trabajos de participantes hasta 13 años. La Junior entre 14 y 17 años.

4. Se presentarán un original y dos copias sin firmar. Los datos irán aparte, en un sobre cerrado.

5. El plazo de admisión de originales se cerrará el viernes, 5 de diciembre de 2014, a las 20 horas.

6. Se seleccionarán tres cuentos de cada categoría, que serán emitidos por Radio Elche SER dentro de su programación, entre los días 19 de diciembre de 2014 y 2 de enero de 2015.

7. El primer clasificado en categoría Infantil recibirá 100 euros en metálico y placa. El primer clasificado en categoría Junior recibirá 300 euros en metálico y placa.

8. La dirección de envío de los trabajos es la de Radio Elche, calle Doctor Caro, 43. 03201-Elche.

POR FAVOR, NO DEJÉIS DE CONSULTAR LAS BASES COMPLETAS AQUÍ.

¡Y PARTICIPAD, CHICOS! EL PREMIO PUEDE SER VUESTRO.

domingo, 9 de noviembre de 2014

ACTIVIDAD: EL ESCRITOR DESPISTADO


"Un escritor ha comenzado a escribir un cuento, pero se ha despistado y lo ha dejado a medias. ¿Eres capaz de acabarlo tú?"

Con este enunciado, los chicos y chicas del curso de Escritura Creativa que imparto en Crevillent, han desplegado su imaginación para dar continuidad al cuento de LA GATA ENCANTADA, que previamente les había entregado solo con el comienzo.

Todos han trabajado muy bien y han demostrado ser creativos, pero solo un cuento ha sido seleccionado para publicar en este blog (habrá otras oportunidades para los demás) y es el de Elisabeth Mancebo Torá, tiene 11 años y es alumna de 6º de Primaria.

Os invito a leer el cuento de Elisabeth. La parte que aparece en negrita es la que yo facilité, el resto es obra suya.

LA GATA ENCANTADA


Érase un príncipe muy admirado en su reino. Todas las jóvenes casaderas deseaban tenerlo por esposo. Pero él no se fijaba en ninguna y pasaba su tiempo jugando junto a las llamas del hogar con Zapaquilda, una preciosa gatita.

Un día dijo en voz alta: "Eres tan cariñosa y adorable que, si fueras mujer, me casaría contigo".

En el mismo instante apareció en la estancia el Hada de los Imposibles y se puso tan celosa que convirtió a la gata en un horroroso caracol insignificante. El Hada de los Imposibles adoptó forma humana y le dijo al príncipe que le amaba con todo su corazón. Él, en cambio, le dijo que no quería nada con ella.

Zapaquilda tardó una hora en salir de aquella habitación. En el pasillo encontró un agujero de dos centímetros. Allí encontró al ratón Sabiondo Brujo. El ratón Sabiondo Brujo vio que había una presencia extraña, notó un hechizo maligno, pero era tan sabiondo que con esfuerzo y dedicación consiguió quitárselo.

Zapaquilda le preguntó que si con uno de sus hechizos podía convertirla en una humana, pero él le dijo que no tenía los ingredientes. Zapaquilda tuvo que enfrentarse a muchos peligros para conseguir el ojo de Enderman, un monstruo cuyos ojos son lilas y si los miras te mata. Cuando se lo llevó a Sabiondo Brujo la convirtió en una bella mujer con una piel blanca, mejillas sonrosadas y ojos azules.

Cuando el príncipe la vio cayó rendido a sus pies. Ella cogió al chico y lo besó. Con aquel beso, Zapaquilda empezó a volar y destruyó al Hada. El príncipe César se casó con Zapaquilda.

Esta es la bella historia de la gata encantada.

martes, 28 de octubre de 2014

EL VIEJO HOSPITAL

Mi aportación a Halloween es este cuento para los lectores más jóvenes (y para los mayores si se atreven).


Aquel edificio me daba miedo. Era una construcción muy antigua, casi en estado ruinoso, con puertas y ventanas desvencijadas y algunos grafitis en las paredes. Todavía recuerdo los cristales rotos del primer piso, puntiagudos, amenazantes como dientes de tiburón. Los vecinos del barrio decían que aquel edificio había pertenecido a un convento franciscano, y que más tarde, en tiempos de guerra, había cumplido las funciones de hospital, prestando auxilio a los centenares de heridos que dejaban las bombas.

Cada día pasaba por delante de aquella construcción un par de veces, en el trayecto que unía mi casa con el colegio y el colegio con mi casa. Cada día se me aceleraba el pulso cuando me encontraba cerca del viejo hospital, no quería ni mirarlo, pero al mismo tiempo me atraía como un imán.

Mis amigos aseguraban haber entrado en más de una ocasión al interior del inmueble y relataban con excitación todo lo que allí habían visto: camillas, botellas de suero sin ningún contenido ya, probetas, tubos de ensayo... Incluso uno de ellos juraba haber encontrado dentro de un pequeño cuartito bolsas con sangre seca y miembros humanos, como una pierna seccionada a la altura de la rodilla que le había impresionado especialmente porque, según él, su tamaño indicaba que había pertenecido a un niño.

Jamás me atreví a acompañarles en sus incursiones detectivescas al viejo hospital, no tenía valor. Me sudaban las manos y me faltaba el aire cada vez que pensaba que podía encontrarme dentro de aquel espacio, sin luz, rodeado de misterio y oscuridad, en un lugar donde había existido sufrimiento, dolor y muerte. Me imaginaba al niño sin pierna vagando por los pasillos del edificio, con los brazos extendidos hacia adelante, flotando por encima del suelo, con el rostro muy pálido y los ojos enrojecidos, pidiendo ayuda o buscando tal vez a su madre. Era una imagen que solo residía dentro de mi cabeza, pero que me atormentaba cada vez que cerraba los ojos.

Sin embargo, aquel lunes ocurrió. Fue al salir del colegio, a las cinco de la tarde. Era invierno y la claridad declinaba. Estaba solo, y al pasar junto al viejo hospital, sin saber muy bien por qué, sentí que alguien me llamaba desde el interior, que debía entrar. Y lo hice. Era inaudito. Tantas veces como había rechazado acompañar a mis amigos y allí estaba yo, absolutamente solo, con escasa luz natural y rodeado de sombras. Anduve con cautela por un largo pasillo. El silencio pesaba tanto que el sonido de mis pasos retumbaba en todo el edificio y me producía escalofríos. Algunas habitaciones, que quizás habían pertenecido a los heridos de guerra, permanecían cerradas y fui incapaz de abrirlas, pero se distinguía una al fondo del corredor que no tenía puerta y desprendía una luminosidad sobrenatural, como si el sol se hubiese colado por alguna de sus ventanas. Me acerqué despacio, evitando producir cualquier ruido, ni siquiera el de mi respiración, que contuve como si fuera a sumergirme en el mar. Entonces lo vi. No podría asegurar que fuera el niño, pero vi una figura humana, de pequeña estatura, que se escapaba de aquel foco de luz y se acercaba hacia mí. Al mismo tiempo escuché con absoluta nitidez que alguien pronunciaba mi nombre con voz de ultratumba y entonces noté un hálito frío a la altura de mi nuca. Salí corriendo como Cenicienta del baile del príncipe, incluso perdí un zapato en la carrera, aunque en mi caso no era de cristal, y en menos de treinta segundos me encontraba en la calle, respirando agitadamente y con la mano en el pecho, como si quisiera contener de ese modo un corazón asustado que saltaba dentro de mi jersey como un conejo. Volví levemente la cabeza hacia el interior del viejo hospital y solo vi oscuridad, la misma que ya cubría las calles. Me faltaban las fuerzas para caminar y lo hice pesadamente, como si cada uno de mis pies hubiese sido soldado al suelo, casi no podía moverlos. Al llegar a casa todavía temblaba, no fui capaz de merendar, me encontraba fatal, tenía angustia y el malestar me duró más de una semana.

Nunca conté nada a nadie. No se lo dije a mis padres, tampoco a mis amigos, lo que viví en el viejo hospital es un secreto que solo a mí pertenece, y ahora a vosotros que leéis esta historia.

Hoy aquel edificio abandonado es una biblioteca muy visitada en la ciudad, con dos amplias salas de préstamo y miles de libros para el disfrute de los usuarios. Dicen algunos, medio en serio medio en broma, que allí vive un fantasma. Dicen que por las noches, cuando en la biblioteca ya no queda nadie, se oyen ruidos de pasos y gemidos. Dicen que han visto claramente una sombra pegada al cristal de una ventana y que, a veces, allí brilla una luminosidad extraña. Yo escucho todas las habladurías, pero no digo nada. Sin embargo, cada vez que acudo a la biblioteca y recorro sus pasillos, noto a la altura de mi cuello el mismo hálito frío que aquel lunes de invierno me dejó sin respiración, cuando tan solo era un niño.